martes, 19 de agosto de 2014

¿Qué nos hace humanos? ¿Y a los Neandertales? (XII)

ResearchBlogging.org
Introducción

Hace más de un año comencé con una serie de posts que hoy terminaré con la presente nota.

Se trata de la serie dedicada a la colección de mini-ensayos "What makes us human? Answers from evolutionary anthropology". Con esas notas he querido llevar la pregunta de los autores ¿Qué nos hace humanos? un poco más allá, y responder también a lo siguiente: ¿Y a los Neandertales? 

De ese modo, a través de las entradas, hemos analizado y reflexionado sobre las cuestiones que, según los investigadores, nos hacen humanos. Y hemos visto cuáles son de aplicación a las gentes neandertales, y de qué manera.

A lo largo de once notas, hemos recorrido la presentación que hacen los coordinadores de la iniciativa (J. M. Calcagno y A. Fuentes), seguida de una decena de artículos breves, de los investigadores que participaron en la iniciativa.

El último mini-ensayo, escrito por los propios M. Calcagno y A. Fuentes, es en realidad un resumen o recapitulación de las respuestas del resto de investigadores.

Dado que no parece necesario repetir lo que ya es un excelente resumen -cuya lectura recomiendo-, lo que haré será un pequeño balance de la parte más neandertal de la cuestión. Es decir, trataré de resumir de qué forma "lo que nos hace humanos" es de aplicación a las poblaciones neandertales.

Entonces... ¿Qué nos hace humanos? ¿Y a los neandertales?

La respuesta de M. Cartmill y K. Brown se centra en dos aspectos que son propios de la humanidad y que nos diferencian de otros primates, por estar muy desarrollados: La imitación pre-verbal y la capacidad para ver las cosas desde la perspectiva de otros.

Roy lo sabía: Ponerse en el lugar del otro nos hace humanos.

Estos rasgos se exacerbaron, en nuestros antepasados, en un momento temprano de su historia evolutiva: debían de estar presentes en los poblaciones arcaicas de los Homo africanos, hace más de 1 millón de años. Por ello, se deben considerar rasgos comunes a Homo sapiens, Homo (sapiens) neanderthalensis, y cualquier otra especie humana que haya vivido en el planeta.

Katherine S. Pollard aborda la cuestión genética, y en primer lugar destaca la similitud de las secuencias del chimpacé y el ser humano, afirmando que desde el ADN, no hay "demasiado" que nos haga especiales a los humanos. Ahora bien, luego explica que ha habido unos pocos cambios clave, con efectos importantes sobre lo que hace ese genoma: determinar nuestra morfología, nuestro repertorio de dieta, nuestro metabolismo, etc.

Parecidos y diferencias (la humana es Jane Goodall).

De su explicación, llevada a los Neandertales, deducimos lo siguiente:

Si "lo que nos hace humanos" está en los cambios genéticos respecto a otros primates -como el chimpancé- entonces la mayor parte (o la inmensa mayoría) de los cambios que nos hacen humanos son compartidos con los Neandertales. Eso lo sabemos gracias a los estudios sobre el ADN neandertal y en especial el borrador del genoma publicado por Green et al.

Por supuesto, en las escasas, pero significativas diferencias que ese genoma neandertal tiene con el ADN moderno, también podremos, en el futuro, encontrar algunas de las claves que diferencian a las poblaciones actuales de la desaparecida humanidad neandertal.

De manera inicialmente similar,  Robert Sussman nos pregunta en su mini-ensayo lo siguiente: ¿Por qué no somos chimpancés? Este autor propone que lo que nos diferencia de esos primates son tres rasgos: el comportamiento simbólico, el lenguaje y la cultura (en su dimensión social y compartida).

Para nuestros propósitos cabe añadir ¿Por qué los Neandertales no son chimpancés? Además de las evidencias de lenguaje, simbolismo y cultura de las poblaciones Neandertales, que hemos tratado extensamente en este blog, se puede contestar poniendo en perspectiva la distancia genética entre nuestros parientes chimpancés y las poblaciones neandertales.

Dr. Cornelius: Chimpancé, Historiador, Arqueólogo.

Los Neandertales no son chimpancés, porque sus antepasados ancestrales (los mismos que los nuestros) se separaron de los antepasados chimpancés hace muchos millones de años. Según los últimos estudios paleogenéticos, como mínimo 7 millones de años, pero probablemente fueron más de 10 (Langergraber et al. 2012).

Como contraste, está razonablemente probado que las poblaciones neandertales y los"humanos anatómicamente modernos" intercambiaron genes hace menos de 100.000 años, y probablemente más tarde, hace 70 u 80 mil años.

Para R. M. Seyfarth y D. L. Cheney "lo que nos hace humanos" también se debe buscar en la comparación con otros primates, y así lo explican en su aportación. En su caso, destacan dos elementos concretos muy ligados al lenguaje y las capacidades cognitivas: Una “teoría de la mente” plenamente desarrollada, y una flexibilidad acústica (aprendida, y altamente modificable) de nuestra capacidad de emisión de mensajes.

Una "Teoría de la Mente" implica capacidad para proyectar y reflexionar sobre lo que otros piensan.

Seyfarth y Cheney defienden que se trata de dos enormes pasos previos a nuestro lenguaje, y están en la base de nuestra gran capacidad de gestionar y comunicar información.

Llevado a las poblaciones neandertales, hay varias líneas de evidencia que señalan que aquella humanidad disponía de ambos rasgos plenamente desarrollados: Lo sabemos por los elementos, como los enterramientos o los adornos corporales, que denotan conductas claramente simbólicas o representativas de conceptos abstractos. Y también por el registro arqueológico de formas de conducta complejas, elaboradas, con planificación al largo plazo, ramificada, o de gran variabilidad (como por ejemplo, la captación y gestión de los recursos líticos).

Benjamin Campbell en su mini-ensayo plantea que "lo que nos hace humanos" es nuestro cerebro. El autor propone que nuestro cerebro es único, y se encuentra en el centro lo humano. Es un órgano varias veces mayor que lo esperable para un mamífero de nuestro tamaño, y es el triple del cerebro de un chimpancé. Y es muy complejo. Todo eso implica necesidades (tiempo para crecer, sistemas de maduración adecuados, y aportes metabólicos suficientes) y proporciona ventajas adaptativas. Y en especial, nuestro cerebro nos hace especialmente sociales, tanto desde la perspectiva pragmática, como desde la emocional. 


El cerebro nos hace humanos, incluyendo a los cyborgs ¡No discriminéis!

En cuanto a los Neandertales, su evolución cerebral fue la misma que la nuestra durante varios millones de años. Eso, sumado a que el tamaño de sus cerebros es similar al nuestro, y sus realizaciones simbólicas no indican una inferioridad manifiesta, permite deducir que no tenían grandes diferencias cerebrales con los humanos modernos. Dicho de otra forma, es razonable plantear que eran plenamente humanos desde el punto de vista del cerebro.

No obstante, es posible que se dieran diferencias sutiles en algunos procesos cognitivos o en la eficiencia metabólica de sus cerebros, ya que algunos estudios apuntan a que no son exactamente iguales.

El trabajo de Sarah Hrdy se centra en el papel de la crianza en la evolución humana, y propone que "lo que nos hace humanos" sería la crianza aloparental de la descendencia (por otros individuos, distintos de los progenitores biológicos), así como una mayor participación de los padres (masculinos aquí).

Ciri y Geralt como ejemplo de crianza aloparental. Imagen: ©2012-2013 Ansent.

Todo ello debió suceder como adaptación a un entorno poco predecible y al alto coste de la crianza exclusivamente maternal. Esa cooperación en el cuidado de la descendencia tiene resultados en si misma: mayor capacidad reproductiva. Y supone la selección de determinados rasgos en crías y progenitores, como la sociabilidad y la habilidad para solicitar/proporcionar cuidados y alimentos.

Todo ello sería la base evolutiva de la predisposición humana para la colaboración, que después se desarrollará en dimensiones sociales mucho más complejas.

Y como vimos en su momento, los rasgos que señala Hrdy son ancestrales. Fueron heredados y compartidos por todas las lineas evolutivas dentro del género Homo. Y por lo tanto fueron también rasgos característicos de los Neandertales.

Una versión algo diferente de la propuesta de Hrdy la encontramos en el mini-ensayo de Kristen Hawkes. Esta autora señala que la existencia de abuelas es algo clave para entender lo que nos hace humanos, y señala dos circunstancias necesarias para que existan dichas abuelas: La longevidad de las hembras más allá de la edad reproductora, y la sociabilidad de los niños para obtener el cuidado de los parientes, y sobre todo, de susodichas abuelas.

Nanny Ogg sabe más por abuela que por bruja.

Esas tendencias se formarían y reforzarían por selección natural, y repercutirían en la mejora de las capacidades de supervivencia y de reproducción de los individuos y los grupos.

Hawkes se retrotrae, una vez, más hasta el Plio-Pleistoceno africano para situar el inicio de la aparición de las abuelas. En ese sentido, una vez más comprobamos que la humanidad neandertal está mucho más cerca de nosotros, los humanos actuales, que de esos cambios más antiguos.

Por lo tanto, cabe decir, sin temor a equivocarse demasiado, que los Neandertales también tuvieron sus abuelas y compartieron esos rasgos adaptativos de sociabilidad y longevidad.

El estudio aportado por Karen R. Rosenberg sobre "lo que nos hace humanos" también se basa en las propuestas de Hrdy, pero se centra en cómo han evolucionado el embarazo, el parto y la lactancia.

En términos adaptativos, la autora propone que se dio una intensificación de los cuidados de las embarazadas, parturientas y madres con neonatos y lactantes. Y esa intensificación tendría consecuencias directas en el éxito reproductivo de individuos y grupos. E, indirectamente, abriría las puertas a que pudieran nacer y sobrevivir neonatos "indefensos", que siguen creciendo a tasas fetales (muy altas) tras el parto. Y eso, a su vez, permitiría un mayor desarrollo de la capacidad cerebral de dichos neonatos.

Como en varias de las propuestas anteriores, el momento en que estos mecanismos adaptativos comenzaron tuvo que ser muy temprano: el Plio-Pleistoceno africano. Por ello, desde la perspectiva de los Neandertales, la propuesta de Rosenberg sería también de aplicación. En el caso de las madres neandertales, los cuidados recibidos por ellas y por su descendencia  no tendrían que ser, a priori, significativamente distintos de los de la humanidad más moderna.

Además, la evidencia disponible apunta a que el parto entre los Neandertales era igualmente complicado, y que los niños neandertales nacían con cerebros muy grandes, como los nuestros (aunque quizás sutilmente diferentes en la forma).

Los dos últimos mini-ensayos (Mary C. Stiner y Steven L. Kuhn por un lado, y Ken Weiss por otro), no responden realmente a la pregunta planteada, sino que simplemente reflexionan sobre su validez desde diferentes perspectivas (la primera más pragmática, y la segunda más ontológica). Aunque sus reflexiones son desde luego interesantes, no nos sirven de mucho para extender la cuestión de "lo humano" a los Neandertales. Por ello que debemos conformarnos -pero no es poco- con lo que hemos podido tomar de los anteriores contribuyentes a la colección.

Conclusiones

Como yo lo veo, la conclusión final que se puede extraer de la colección original, y de las reflexiones aportadas en estas notas, es bastante obvia: A pesar de las diferencias, la proximidad genética, cultural, anatómica, ontogénica y metabólica de las poblaciones neandertales y los humanos modernos, hacen que todos los criterios que se proponen para tratar de aprehender "lo que nos hace humanos" sean de aplicación a aquella otra humanidad.

Referencia de Research Blogging

Calcagno JM, & Fuentes A (2012). What makes us human? Answers from evolutionary anthropology. Evolutionary anthropology, 21 (5), 182-94 PMID: 23074064

lunes, 11 de agosto de 2014

Los Neandertales también son gente

Una breve entrada para recomendar la lectura de un artículo de opinión publicado hace algún tiempo en The New York Times. Se trata de una columna de un autor "invitado", el biólogo sueco Svante Pääbo, quien ha sido uno de los principales investigadores en la reconstrucción del genoma Neandertal.

Recomiendo encarecidamente la lectura de ese pequeño ensayo, y por si alguien no se maneja muy bien con el inglés, a continuación hago un pequeño resumen:

Pääbo comienza describiendo a su abuelo paterno, un brillante matemático que falleció de la gripe española en 1919 y al que obviamente nunca llegó a conocer. Expresa lo mucho que le hubiera gustado conocerlo, pero también explica que le consuela el hecho de llevar un cuarto de sus genes.

Al introducir la cuestión genética, el autor hace un breve recorrido de los descubrimientos realizados por su equipo sobre las poblaciones neandertales y denisovanas, su legado genético en nuestro ADN, y otras cuestiones de investigación.

Por último, explica que hay una línea que no se debe cruzar: Algún investigador ha sugerido considerar el uso de la secuencia genética neandertal para producir individuos: La idea sería usar células madre humanas y producir embriones neandertales o neandertalizados, que pudieran ser gestados. Esto es, crear una especie de Neandertal de ingeniería genética.

Eso lleva a Pääbo de vuelta al recuerdo de su abuelo, y lo razona así: aunque él sienta una gran curiosidad y tenga parte de los genes de su abuelo, le parecería una locura querer tomar una muestra de su ADN y crear un "gemelo monocigótico" con ingeniería genética. Por lo tanto, concluye:

...why would it be different for a Neanderthal? Neanderthals were sentient human beings, after all. In a civilized society, we would never create a human being in order to satisfy scientific curiosity. From an ethical perspective it must be condemned.

 Es decir:

¿...porqué debería ser diferente para un Neandertal? Los Neandertales fueron seres humanos conscientes, al fin y al cabo. En una sociedad civilizada nunca deberíamos crear un ser humano para satisfacer la curiosidad científica. Desde una perspectiva ética debe ser condenado. 

Además, explica que ni siquiera cree que sea científicamente realizable, ya que la secuencia de ADN neandertal no deja de ser un "frankenstein" de varios individuos con interpolaciones artificiales.

Para las cuestiones científicas, para investigar y saber más sobre los Neandertales, Pääbo explica que hay estrategias mucho mejores: Crear tejidos y células "neandertales" en tubos de ensayo, con las que poder trabajar para resolver todas esas incógnitas sobre la biología de nuestros parientes.

lunes, 4 de agosto de 2014

El Viejo de La Chapelle-aux-Saints fue enterrado por sus semejantes

ResearchBlogging.org

Introducción

En esta ocasión traigo la revisión crítica de un artículo de comienzos de este año 2014, con el título "Evidence supporting an intentional Neandertal burial at La Chapelle-aux-Saints", que fue publicado en PNAS por William Rendu y un amplio equipo de investigadores.

Este artículo es una revisión reciente de las evidencias que existen sobre la siguiente cuestión:

¿Cómo un famoso fósil Neandertal, el "Viejo" de La Chapelle-aux-Saints, llegó a quedar enterrado, una vez fallecido, en una pequeña cavidad conocida como "bouffia Bonneval"?

El marco general de la investigación es, lógicamente, el de los enterramientos Neandertales. Se trata de un fenómeno ampliamente documentado desde Oriente Próximo hasta Francia y Bélgica en Europa occidental - y por cierto, hace tiempo escribí un extenso post sobre el tema, por si alguien está interesado.

A pesar de la existencia de un buen número de enterramientos,y de que las tumbas neandertales forman uno de los fenómenos mejor documentados del mundo funerario pleistoceno, varios investigadores y equipos siempre han arrojado críticas sobre el tema.

Dichas críticas, aunque en ocasiones parecen responder a situaciones de "atrincheramiento" en un modelo o escuela arqueológica concreta, también tienen un lado positivo: Fomentan la revisión crítica de las evidencias, y permiten trabajos como el que nos ocupa: un artículo que combina varios enfoques y técnicas para dar una visión más clara y sólida de lo que venía siendo un hecho aceptado (el enterramiento del "Viejo") pero quizás no suficientemente explicado.

He decidido ilustrar el post con esta magnífica reconstrucción
 del fósil LCS1 por el gran Gerasimov. Para más imágenes
y reconstrucciones, recomiendovisitar la exposición virtual en 
Kunstkamera

Metodología y evidencia

Los autores abordan el estudio a través de la investigación directa de las evidencias arqueológicas, lo que le da bastante solidez a sus resultados. El enfoque resulta en mi opinión directo, práctico y eficaz:
  • Por un lado, se hace un análisis tafonómico del estado de los huesos del "Viejo" (fosil LCS 1) y también de otros restos, sobre todo de fauna, hallados en en mismo lugar. La cuestión que subyace a este estudio comparativo es saber qué fenómenos deposicionales y postdeposicionales afectan a cada muestra, y determinar si el "Viejo" fue enterrado y se cubrió su tumba (o no), si hubo remociones o perturbaciones que afectaron a los huesos después del enterramiento, etc.
  • Por otro lado, se estudia, a través de una excavación en 2011 y 2012, y del análisis de la geomorfología y la sedimentología del sitio, todo el contexto geológico de la cavidad en si. Esto permite deducir cómo hubiera quedado el cuerpo en el caso de que no hubiera sido enterrado intencionalmente. También se pudieron documentar muchos detalles de la fosa original, aún conservados in situ, y comprender mejor su relación con los estratos adyacentes. 
Resultados

Después de revisar y valorar toda las evidencias, que no repetiré aquí (aunque recomiendo leerlas con atención en el artículo original y la Información Suplementaria) los autores aportan sus conclusiones:

  • En cuanto al origen de la cavidad en la que se depositó al "Viejo": no se puede afirmar categóricamente que fuera excavada para depositar al difunto, y podría haberse aprovechado un hueco natural (pero no una osera, ya que ni la cavidad ni la fosa tienen las dimensiones o condiciones adecuadas para la hibernación). Los autores documentan que, al menos, se modificó o amplió parcialmente una fosa que quizás existía previamente. Aunque ellos concluyen que lo más probable es que fuera excavada por otros Neandertales, no le dan una gran importancia interpretativa a este hecho. Como señalan, el aprovechamiento de cubetas o fosas naturales de cuevas es un comportamiento funerario muy común en el Paleolítico (y en la Prehistoria en general). 
  • En lo referido al hecho del enterramiento, no hay dudas razonables: El análisis tafonómico de los restos humanos neandertales demuestra que debió ser enterrado tras su muerte, y el cuerpo no estuvo un tiempo significativo en espacio vacío (por la conservación del cráneo, conexiones anatómicas, falta de marcas de animales, etc.). Y, por otro, lado, el análisis de la fosa, comparada con el resto de los estratos, sugiere que fue rellenada rápidamente, por agentes antrópicos.
Balance

En general, estamos ante un trabajo solido y bien construido, del que destacaría sobre todo un hecho: que la revisión de las evidencias sea arqueológica, y no una revisión, digamos, puramente bibliográfica o archivística.

Como puntos de crítica o cuestiones mejorables, se pueden señalar algunos detalles técnicos: he echado a faltar algunas imágenes microscópicas de las alteraciones tafonómicas de fauna y restos humanos, que podrían haber acompañado al texto principal o a la información suplementaria. Y, en la misma vena, quizás algún diagrama estratigráfico más de la "bouffia Boneval" hubiera venido bien. En todo caso son cuestiones muy específicas que no desmerecen la calidad general del trabajo.

Referencia de Research Blogging

Rendu, W., Beauval, C., Crevecoeur, I., Bayle, P., Balzeau, A., Bismuth, T., Bourguignon, L., Delfour, G., Faivre, J., Lacrampe-Cuyaubere, F., Tavormina, C., Todisco, D., Turq, A., & Maureille, B. (2013). Evidence supporting an intentional Neandertal burial at La Chapelle-aux-Saints Proceedings of the National Academy of Sciences, 111 (1), 81-86 DOI: 10.1073/pnas.1316780110

Bibliografía adicional

Boule, M. (1911-1913): L’homme fossile de la Chapelle-aux-Saints. Annales de paléontologie, t. VI-VII-VIII.

Dibble, H. L., Aldeias, V., Goldberg, P., McPherron, S. P., Sandgathe, D., Steele, T. E. (2014): A critical look at evidence from La Chapelle-aux-Saints supporting an intentional Neandertal burial. Journal of Archaeological Science, available online 14 May 2014.

Pettitt, P. B. (2002): The Neanderthal dead:exploring mortuary variability in Middle Palaeolithic EurasiaBefore Farming, 4, 1, pp. 1-19.

Trinkaus, E. (1985): Pathology and posture of the La Chapelle-aux-Saints Neandertal. American Journal of Physical Anthropology, 67, pp. 19–41.

lunes, 21 de julio de 2014

El complejo de superioridad del hombre moderno

ResearchBlogging.org

Introducción

No cabe duda que la visión científica sobre los Neandertales ha cambiado mucho en los últimos años, de la mano de nuevos estudios y descubrimientos, pero también gracias a la crítica y revisión de los viejos modelos basados en sus -supuestas- incapacidades.

La imagen de los Neandertales que ofrecen los estudios arqueológicos ha cambiado mucho 
(imagen: M. Cutrona. Quando Neandertal aveva le penne, National Geographic), y no parecen 
especialmente "incapaces", pero no siempre fue así. 

Cada día resulta más obvio que aquellas desventajas presentadas como "explicación auto-evidente" de la extinción neandertal, cuando se comparaba al Homo neandertalensis con los Humanos Anatómicamente Modernos (HAM), eran en realidad notorias exageraciones.     

Un buen ejemplo de esa voluntad de revisar aquellos modelos (que, sinceramente, eran cuando menos bastante simplistas)  lo tenemos en un excelente trabajo de revisión crítica de Paola Villa y Will Roebroecks, con el título:

Neandertal Demise: An Archaeological Analisys of the Modern Human Superiority Complex

Que traducido vendría a ser: Desaparición Neandertal: Un análisis arqueológico del complejo de superioridad del hombre moderno. 

Este trabajo viene a terminar de poner las cosas en su sitio, con una síntesis amplia y concienzuda.

Síntesis

El trabajo está organizado a partir de la enumeración de una serie de hipótesis que se han planteado, históricamente, para explicar la desaparición de las poblaciones neandertales. En concreto, las hipótesis que se basan en una superioridad de los HAM ("modern humans" en el artículo).

Cada hipótesis hace referencia a una supuesta ventaja manifiesta del los HAM: Lenguaje y simbolismo, métodos de caza y dieta, uso organizado del espacio, capacidad de innovación, capacidad de organización social, capacidades cognitivas reflejadas en la tecnología, etc. Los autores del trabajo revisan cada una de las hipótesis a la vista del estado actual de conocimiento sobre aquellas sociedades, con gran detalle y con importantes reflexiones que no repetiré aquí (aunque recomiendo la lectura del artículo original).

El resultado general de la revisión es este: O bien el registro arqueológico no muestra diferencias significativas entre las poblaciones neandertales y las de HAM del mismo periodo, o bien las evidencias que se han utilizado en realidad no sirven para inferir si existe o no la supuesta cualidad investigada (creatividad, capacidad cognitiva, lenguaje complejo, etc.).

Por lo referido a la desaparición de las poblaciones neandertales, los autores plantean procesos históricos, basados en diferencias entre sociedades y formas de organización, y tamaños poblacionales, y no en cualidades innatas o incapacidades cognitivas. También señalan la posibilidad de procesos de asimilación (reflejados parcialmente en la genética) de una parte de esas poblaciones, por los HAM.  

Algunos detalles significativos

Hay algunas cosas interesantes, y detalles que es interesante extraer y comentar específicamente, y que serán de interés para los lectores un poco más especializados en este tema en concreto:
  • El trabajo incluye una extensa información suplementaria de la que se pueden extraer referencias con las que estar leyendo sobre este tema las próximas dos décadas ...o comenzar una Tesis Doctoral.
  • Los autores no han incluido en su análisis las llamadas "industrias transicionales" por ser de compleja interpretación. Y porque puede ponerse en duda, en algunos casos, la población creadora de ese registro. No obstante ofrecen interesantes notas que recomiendo leer. Por ejemplo, revisan (y consideran sólida) la asociación de Chatelperroniense y Neandertales.
  • También insisten en la idea de que no hay ninguna forma de trazar una línea directa entre las evidencias de Sudáfrica de 90-70 Ka BP (Blombo's Cave, etc.) y las poblaciones HAM que saldrían (probablemente en más de una pulsación, si no en un flujo constante) de África para expandirse por Eurasia. Y esto podría asociarse a otro hecho: que el registro africano posterior carece de buena parte de los elementos aparecidos en Blombo's y otras cuevas del extremo sur de África, durante los siguientes 30 -40 mil años.
  • Otro tema interesante es que, se mire como se mire, algunas realizaciones neandertales son técnicamente muy complejas. En concreto, al revisar una hipótesis que proponía que los Neandertales solo podían realizar enmangues "simples" (porque hacerlos más elaborados requiere de "razonamiento abstracto"), muestran como precisamente gentes neandertales fabricaban brea de abedul mediante una combustión controlada y (semi)anaerobia de su corteza. Para luego usarla como pegamento en sus enmangues. ¡No está mal para no tener "razonamiento abstracto"!
  • Por último, un punto de crítica para Villa y Roebroeks, y es que creo que se equivocan en la valoración de la evidencia de Cueva Morín y el Castillo. Los autores citan estos sitios como lugares en los que hay una producción estandarizada de laminillas en contexto Musteriense, y esto no es así. Es cierto que algunas publicaciones (i. e. Maillo 2007) defienden ese hecho, pero la talla es en realidad muy limitada, poco estandarizada y con una concepción técnica muy específica. De hecho, no se parece a la típica talla de laminillas del Paleolítico superior inicial.
Balance

En conjunto, un excelente trabajo, muy completo, que no es especialmente novedoso (muchos veníamos diciendo esas cosas desde hace años) pero han tenido la virtud y el acierto de ponerlo todo junto, ordenado, bien argumentado... y en el momento adecuado.

Referencia de Research Blogging

Villa, P., & Roebroeks, W. (2014). Neandertal Demise: An Archaeological Analysis of the Modern Human Superiority Complex PLoS ONE, 9 (4) DOI: 10.1371/journal.pone.0096424

jueves, 10 de julio de 2014

Los Imass: Reflejos neandertales en la ficción de Malaz

  
Introducción: Un poco de literatura de género

La llamada "Nueva Fantasía" es un concepto que en realidad se lleva utilizando desde, al menos, los años setenta. Es decir, hace más de cuarenta años. Se trata de una etiqueta que se utiliza para abarcar a las obras de ficción fantástica que se alejan del paradigma o estilo más clásico, basado en (o fusilado de) la impresionante obra de J. R. R. Tolkien.

Se ha llamado "Nueva Fantasía" desde el seminal "Thieve's World" de  Robert Lynn Asprin y colegas (1979), hasta el hoy omnipresente "Juego de Tronos" de G. R. R Martin. Precisamente a la sombra del éxito editorial y televisivo de la "Canción de Hielo y Fuego" ha pasado algo desapercibida la monumental obra de dos escritores canadienses, Steven Erikson e Ian Cameron Esslemont

Ambos autores co-crearon un universo de ficción, originalmente para un juego de rol de mesa, en el que primero Erikson y después Esslemont han escrito más de veinte novelas y novelas cortas, llevando el primero el peso de la narrativa, con la colosal saga de diez volumenes "Malaz: El Libro de los Caídos".

Erikson y Esslemont son ambos graduados en ramas de humanidades relacionadas con la literatura, pero, más importante, ambos han trabajado como antropólogos y arqueólogos de campo y laboratorio. ¡Y vaya si se nota en sus obras! Sus novelas tienen una enorme profundidad histórica y un alcance casi geológico. Los autores integran conceptos como el tiempo largo de las eras del mundo, o la evolución biológica de las especies, en los tropos del género fantástico, de forma muy original y un tanto desconcertante para el lector de la "fantasía más convencional".

Los Imass...

Los Imass son, en el mundo creado por Erikson y Esslemont, una de las razas o especies "fundadoras". Eso significa, en la ficción, que son una de esas poblaciones del pasado más remoto, cifrado en cientos de miles de años, con respecto a la época en que transcurren las novelas.

Se les describe como una sociedad "primitiva", como las que imaginamos para explicar como vivían en la Prehistoria: Organizados en clanes y pequeños grupos familiares, con dominio de técnicas muy elaboradas para unas pocas tareas especializadas (sobre todo, la talla del sílex), con unas creencias espirituales relativamente sencillas (totémicas), diferenciación de tareas por sexos, y un único tipo de ocupación especializada, los lanzadores de huesos (inglés: bonecasters) que vienen a ser los chamanes de los Imass.

Créditos: "Onrack-No-Longer-Broken", Jan Pospisil (Merlkir). Imagen original en Deviantart.  

En los pocos momentos en los que los autores muestran algo de su comportamiento social, en general son presentados como gentes equilibradas, equitativas, con un fuerte sentido ético y de corresponsabilidad, puntuado con feudos interpersonales e interfamiliares.

Físicamente se les describe como seres robustos, de piel y ojos relativamente claros, con mandíbulas poderosas sin barbilla, pómulos altos y un ceño pronunciado. 

...son el reflejo de los Neandertales

A los lectores de este blog no se les habrán escapado todos los elementos de los párrafos anteriores que identifican a los Imass como remedo, o reflejo de los Homo neanderthalensis de nuestro propio mundo:

La antigüedad cifrada en cientos de miles de años, la tecnología (como, por ejemplo, la talla de la piedra), la sencilla organización social y creencias propias de grupos de cazadores-recolectores, y las obvias pistas en su descripción física.

Además, en algunos puntos de las novelas se deja entrever que  los Imass fueron una "humanidad anterior". Y que los humanos del presente -de aquel mundo- descienden, al menos en parte, de ellos.

Un perturbador fósil viviente

Una interesante y algo perversa vuelta de tuerca de la ficción viene dada porque los extintos Imass irrumpen en la narración no directamente, sino a través de lo que podríamos llamar, salvando las distancias, "fósiles vivientes". 

En las disciplinas científicas y la divulgación, se ha utilizado el término "fósil viviente" para referirse a especies animales y vegetales que no han cambiado sustancialmente en cientos de miles (o a veces millones) de años. O bien para hablar de especies que son extremadamente parecidas a sus antecesores remotos.

En Erikson y Esslemont la idea es bastante distinta, y se construye alrededor del elemento fantástico y sobrenatural: Las novelas nos cuentan cómo algunos de los Imass han "sobrevivido" cientos de miles de años convirtiéndose en "muertos vivientes" (no como los típicos "zombies" de las ficciones actuales, sino con conciencia de si mismos e inteligencia).

Esos T'lan Imass, como se llaman en las novelas, son literalmente "fósiles vivientes" ya que sus cuerpos muertos se han, prácticamente, fosilizado: Son descritos como esqueletos unidos por piel y cartílagos secos animados por un ritual mágico.

Cierre

Para concluir esta entrada a caballo entre la literatura fantástica y la arqueología, no me queda sino recomendar la lectura de las novelas (las sagas Malaz: El Libro de los Caídos y Malaz: El Imperio) advirtiendo eso sí que son autores a los que "amarás u odiarás automáticamente". 

Tienen un estilo rico, renovador,  y una concepción poderosa y profunda de la ficción... pero a la vez establecen unas barreras de entrada, sin dar muchas facilidades al nuevo lector: Te arrojan en medio de una narración compleja y profusamente entramada, con conceptos muy ajenos a la ficción más típica, y con unas historias trágicas y viscerales. Una corriente muy fuerte en la que, los acostumbrados a aguas más plácidas, pueden ahogarse con facilidad. Aún así, han vendido más de un millón de libros.

miércoles, 2 de julio de 2014

Presentando un artículo propio sobre utillaje óseo (¡y Neandertales!)

ResearchBlogging.org

Introducción y justificación del post

Si no me equivoco, hasta ahora no le había dedicado ninguna entrada del blog a uno de mis artículos en revistas científicas. Aunque mi tesis doctoral trata sobre el estudio de materiales de Paleolítico medio y de Neandertales, y buena parte de mis trabajos publicados también, normalmente siempre me ha parecido que no encajaban bien aquí. Me parecían muy técnicos, enfocados a responder cuestiones bastante específicas, de quizás poco alcance general. Mi tesis sí que tendría más alcance, lógicamente, pero hablar largo y tendido de toda ella parecía un tanto egocéntrico (aunque la he mencionado en algunos posts, esbozando sus contenidos).  

Sin embargo, en esta ocasión coincide que acaba de publicarse un artículo mío que -creo- sí tiene un mayor valor de síntesis y explicación histórica. En ese texto hago una amplia revisión del uso de la materia ósea, como utillaje, en varios periodos de la Prehistoria (Paleolítico inferior y medio, principalmente, con notas sobre el utillaje más reciente).

Por ello, me gustaría presentar aquí ese artículo y hacer algunos comentarios generales sobre el mismo, con el deseo de animaros a su lectura.

El artículo en sí

El trabajo ha sido publicado en la revista de arqueología Complutum, de la Universidad Complutense de Madrid.  Se titula Los útiles óseos “poco elaborados” en el Paleolítico inferior y medio y su continuidad en el Paleolítico superior. Una revisión historiográfica. Y está disponible de forma libre y gratuita a través de internet.

En esencia, el contenido es lo que se anuncia en el título... aunque se puede matizar que la paráfrasis "poco elaborados" no la pongo para indicar una categoría excluyente, si no que es un término sobre el que reflexiono y hago algunas observaciones críticas. Y que uso como hilo conductor de los argumentos principales del texto.

Además de discusiones sobre conceptos, modelos y explicaciones del pasado, lo que vais a encontrar en este artículo es una revisión exhaustiva de las evidencias publicadas sobre el uso de huesos como herramientas, más o menos modificados, en las mencionadas etapas de la Prehistoria.

Planteando las cuestiones

Al comenzar el artículo, planteo un poco lo que fue el paradigma o modelo general de explicación del Paleolítico "antiguo" (i. e. inferior y medio) hasta los primeros años del S. XXI. Un paradigma que estamos superando, o está prácticamente superado, en la época actual.

En ese modelo general se planteaba, como hemos comentado en otras ocasiones, que el uso del hueso (y de otras materias animales "duras", como el asta o el marfil) es cosa del Paleolítico superior, y no del Paleolítico medio o inferior.

Y no sólo eso: Se afirmaba que era algo propio o consustancial a la "humanidad moderna", los Humanos Anatómicamente Modernos -HAM- u Homo sapiens. Así se les separaba netamente de otras "humanidades arcaicas", que carecían de las capacidades mentales para reconocer, modificar y utilizar eficazmente la materia ósea. Esos humanos "arcaicos" sólo habrían utilizado puntualmente y de forma burda los huesos, dándole un tratamiento similar al que usaban con los útiles de piedra (fracturas por percusión, y poco más). Esta es la postura por ejemplo de Noble y Davidson (1996) o Mellars (2004).

Ese paradigma defendía una suerte de "incomprensión de la materia ósea" por parte de los Neandertales, y de otras humanidades pleistocenas, junto con muchas otras incapacidades mentales, o incluso físicas y fisiológicas. 

Sin embargo, la arqueología de la última década, junto con la genética y otros disciplinas, se han encargado de rebatir, de forma muy sólida, prácticamente todas las supuestas incapacidades. Otro día volveremos de nuevo sobre estas cuestiones, ya que hoy me voy a centrar en mi trabajo sobre el utillaje en hueso.

El trabajo, precisamente, nace con la voluntad de ordenar, discutir y mostrar las evidencias existentes sobre este tema. El objetivo era ver si realmente tenía sentido defender la supuesta ausencia de utillaje en hueso. O si era realmente científico el afirmar que hay un uso burdo e improvisado de esta materia en el Paleolítico "antiguo". También trato de evaluar si realmente es posible detectar diferencias en las capacidades cognitivas de, por ejemplo, Neandertales y HAM, a través de su uso de la materia ósea.

Terminología y conceptos

En el segundo gran apartado del texto lo que hago es una reflexión terminológica que no reproduciré aquí con detalle. Lo que me parece importante (en esta parte) es la idea de fondo que trato de defender, a través de la crítica de los términos que suelen utilizarse.

Esa idea de fondo es esta: lo realmente importante es considerar los objetos no como entes aislados, ni tampoco como "tipos clasificatorios". Hay que tratar de entenderlos de una forma global, como parte de procesos (en general productivos) que llevan a cabo seres humanos, inmersos en grupos sociales humanos. En ese ámbito, abogo por partir del concepto de útiles y de utillaje, que es muy amplio e inclusivo, y recoge a las herramientas implicadas en toda clase de procesos productivos.

El Paleolítico más antiguo

A continuación hago una revisión de las evidencias del uso del hueso como herramienta en el Paleolítico inferior, desde las primeras evidencias (1,8-2 m. a.) asociadas a Homo africanos. También hago un breve recorrido histórico por los distintos trabajos, y explico como cada vez se han ido aplicando mejores y más precisas técnicas, para detectar y analizar estos materiales: Y sobre todo para distinguirlos de los pseudo-artefactos (objetos de otro tipo que pueden parecer útiles, adornos, etc... pero no lo son).

El balance de mi revisión de esas evidencias lo pongo como breve cita del texto: "...se puede afirmar que existen suficientes pruebas de que se recurrió a la materia ósea, desde momentos muy tempranos de la evolución del género Homo. Estas evidencias incluyen el uso y la fabricación de útiles, tanto por técnicas de percusión, como por técnicas de abrasión." 

Esto es particularmente importante, porque demuestra que una o varias especies de Homo de al menos 1,8-2 millones de años, con cerebros muy pequeños (comparados con nosotros, o con los Neandertales), ya eran capaces de reconocer la potencialidad de la materia ósea, y de modificarla por varios procedimientos distintos.

El Paleolítico medio y los neandertales 

En el siguiente apartado reduzco el ámbito a las evidencias de Eurasia en el Paleolítico medio, y me centro en los Neandertales y su arqueología. Esta es la parte más densa y amplia del trabajo, como no podía ser de otra forma. No entraré en muchos detalles, pero querría destacar los puntos principales de mi aportación en este tema:
  • La presencia del utillaje en hueso en los yacimientos de Paleolítico medio ha sido seriamente subestimada. Esto queda claro al revisar la bibliografía relevante, en la que aparecen decenas o cientos de citas a materiales que son estudiados de forma muy somera, o directamente no estudiados. También, en mi experiencia, cuando se estudian en profundidad los restos de fauna de un yacimiento en el que se sabía o sospechaba la presencia de útiles en hueso, casi siempre se localizan muchos más útiles de los vistos en un principio. 
  • Hay toda una panoplia o variedad de útiles de hueso que fueron utilizados por las distintas poblaciones Neandertales, en diferentes momentos del Pleistoceno y a lo largo y ancho de toda Eurasia occidental: cinceles, alisadores o espátulas, retocadores, etc.  
  • De estos materiales, los más ubicuos y comunes en todo el Paleolítico medio son los retocadores en esquirlas óseas, que se usan para conformar y reavivar, mediante retoque, los instrumentos de piedra (en sílex, cuarcita u otras rocas).
  • Aunque no es lo más habitual, en algunos casos, como el de Salzgitter-Lebenstedt (Gaudzinski 1999) se ha visto un trabajo del hueso muy complejo y elaborado, mediante procesos de producción organizados en etapas sucesivas, que aúnan distintas técnicas (percusión, abrasión, etc). Estos procesos no son idénticos a los documentados en etapas posteriores, pero sí que demuestran una planificación y una complejidad similares a las que se harán comunes en el Paleolítico superior. 
Todo esto lo que nos viene a corroborar es que no se puede demostrar, desde la evidencia arqueológica del utillaje en hueso, una inferioridad, o una diferencia significativa, en cuanto a capacidades/incapacidades de las poblaciones neandertales y HAM.

Fig. 2 en Mozota 2014. Costilla de mamut trabajada de Salzgitter-Lebenstedt, a partir de Fig. 11 en Gaudzinski 1999.

¡El utillaje "del Paleolítico antiguo" no desaparece con los Neandertales!

Una idea que suele rondar las explicaciones de los cambios entre el Paleolítico medio y el Superior, es que los útiles óseos que los autores llaman "poco elaborados", y que aparecen hace al menos 2 millones de años... simplemente desaparecen en el Paleolítico superior. Y son sustituidos por unas "industrias óseas", mucho más ricas, complejas, y basadas en procesos de fabricación muy largos y planificados.

A ese tópico historiográfico dedico el penúltimo apartado de mi artículo. Esa idea sólo es cierta en parte: para Eurasia, es verdad que aparecen una serie de utillajes más trabajados, formalmente muy estereotipados (se podría decir que "seriados") desde el comienzo del Paleolítico superior (sea éste de Neandertales, como el Chatelperroniense; o de HAM, como el Auriñaciense en sentido amplio).

Sin embargo, no es cierto que el resto de utillajes desaparezcan. De hecho, objetos como cinceles, espátulas, puntas, retocadores, etc., muy "poco elaborados", siguen apareciendo en muy distintas etapas y contextos, y no sólo en el Paleolítico superior. También, por ejemplo, en contextos paleo-indios del continenete americano, en fechas Holocenas.

Por todo esto creo que es mucho más correcto hablar de una aparición de varias categorías de utillaje distintas, particulares, con ciertos denominadores comunes entre ellas. Son útiles que, además, se suelen vincular con actividades bastante específicas en cada caso (por ejemplo, las azagayas,que aparecen desde el Auriñaciense).

Y por fín... las conclusiones

Para terminar, en el último apartado hago un poco de balance de los resultados de mi revisión, resaltando de nuevo los puntos centrales (que no reiteraré aquí). También introduzco algunos elementos nuevos de reflexión, a partir de las evidencias y estudios considerados:

Una primer elemento es que las inercias de las escuelas o "filosofías" arqueológicas del siglo pasado, han puesto barreras importantes a la comprensión del papel económico y social de los útiles de hueso en la Prehistoria. Sobre todo, los que se han llamado "poco elaborados". Esos materiales fueron, en buena medida, dejados de lado:
  • En todo el Paleolítico antiguo...
  • Pero también en el Paleolítico superior... 
  • E incluso entre las sociedades prehistóricas Holocenas.
(salvo honrosas excepciones, que de todo hay).

Por tanto, no han contribuido a los modelos sobre la estructura y la evolución de estas sociedades. Y por tanto, no han participado de la explicación de los cambios históricos. 

Así, cuando algunos planteaban que, tras una "ausencia total" de útiles en hueso en todo el Paleolítico antiguo, con el Paleolítico superior y con los HAM llega un utillaje muy complejo y elaborado... bueno, tenían una parte de razón, pero lo que sucede es que no estaban mirando el resto de las evidencias. 

Cuando las miras, lo que se puede ver es que los Neandertales, por ejemplo, tenían un amplio conocimiento de las cualidades del hueso, y desarrollaron varias técnicas para elaborar útiles de forma planificada y compleja.

¿Porqué entonces hay ese cambio en el inicio Paleolítico superior? Esto es lo último que trato en mi artículo, y simplemente esbozo una respuesta. Lo contaré aquí también, con otras palabras:

Primero, recordaros que ahora sabemos que no se trata de una cuestión de capacidades o incapacidades. Esto nos indica dónde no tiene sentido buscar la respuesta.

Segundo, que esos útiles del Paleolítico superior no surgen de la nada. Tanto las poblaciones neandertales como HAM usaron en el Pleistoceno útiles cotidianos, instrumentos con inversiones de trabajo relativamente bajas en términos de elaboración y acabado (aunque hay excepciones). Y esos útiles se siguen usando en sociedades muy posteriores (por ejemplo, entre cazadores-recolectores paleo-indios).

Tercero, que efectivamente es cierto que surgen nuevos útiles, y conviven con los anteriores. Y que buena parte de ellos están seriados, muy formatizados, y con una inversión de trabajo importante.

Lo que yo pienso es que esos útiles óseos del Paleolítico superior, no responden fundamentalmente a necesidades económicas primarias (en el sentido de necesidad técnica o subsistencial).

Creo que responden a necesidades sociales. Y que, por tanto, se tiene que buscar una explicación bastante lejos de dónde se ha mirado hasta ahora: entendiendo que esos objetos no son sólo útiles de trabajo en el sentido más material y elemental, sino que son también objetos social-representativos, en términos de valores de esas sociedades (o si lo preferís, de necesidades sociales).

Por supuesto, esto es algo que habría que comprobar abordando el estudio de los útiles en sí, de las "industrias óseas" del Paleolítico superior. Y no de forma aislada, sino uniéndolas con todo aquello que ayude a la reconstrucción de la economía y la estructura social. Eso lógicamente escapaba -por mucho- al alcance de mi trabajo, así que simplemente, lo dejé esbozado al final del mismo.  

Referencias 

Gaudzinski, S. (1999): Middle Palaeolithic Bone Tools from the Open-Air Site Salzgitter-Lebenstedt (Germany). Journal of Archaeological Science, 26 (2): 125-141.

Mellars, P. (2004): Neanderthals and the modern human colonization of Europe. Nature, 432: 461-465.

Mozota, M. (2014): Los útiles óseos “poco elaborados” en el Paleolítico inferior y medio y su continuidad en el Paleolítico superior. Una revisión historiográfica. Complutum, 25, 1: 17-33.

Noble, W. y Davidson, I. (1996): Human Evolution, Language and Mind: A Psychological and Archaeological Inquiry. Cambridge Univ. Press, Cambridge.


Referencia de Research Blogging

Mozota Holgueras, M. (2014). Los útiles óseos “poco elaborados” en el Paleolítico inferior y medio y su continuidad en el Paleolítico superior. Una revisión historiográfica Complutum, 25 (1) DOI: 10.5209/rev_CMPL.2014.v25.n1.45353

lunes, 23 de junio de 2014

La Guerre du Feu: Roudier inmerso en la última de una larga saga de adaptaciones

    
Enmanuel Roudier y la Guerre du Feu

A Enmanuel Roudier ya lo conocemos por su magnífico trabajo en el cómic Neandertal, una historia de aventuras, exploración y lucha de clanes, con reminiscencias de las tragedias de Shakespeare. Hace tiempo escribí un post en este blog, reseñando la versión en castellano del comic, publicado por la editorial Norma.  

En estos momentos, Roudier está trabajando en la adaptación al cómic de una de las grandes obras de ficción sobre la Prehistoria, la novela La Guerre du Feu, escrita por J.-H. Rosny aîné. Enmanuel ya ha publicado dos tomos de ese trabajo (Dans la Nuit des Âges y Sur les Rives du Grand Fleuve) y está ultimando la edición del tercero.



En todo caso, se trata de una excelente obra que, una vez terminada, esperemos pueda ser publicada en castellano, como lo fue Neandertal.

Aprovechando el trabajo de Roudier, me ha parecido interesante volver la vista atrás y hacer un pequeño recorrido por la obra original y las adaptaciones que la novela ha tenido a lo largo de los años.

En su contexto

La novela original fue escrita, como decía, por  J.-H. Rosny aîné, el mayor de dos hermanos escritores de cuentos, novelas y obras de divulgación científica. Lo hizo en una fecha tan temprana como 1911. Por poner un poco de contexto, recordemos que el "Viejo Neandertal" de Chapelle-aux-Saints fue descubierto en 1908; y que entre finales del S. XIX y principios del XX se ponen las bases del estudio del Paleolítico: La fecha de 1902, con E. Cartahilhac admitiendo la autenticidad de las pinturas de Altamira y por tanto del arte rupestre en su conjunto, es bastante ilustrativa del ambiente de la época.

La obra y sus adaptaciones

La Guerre du Feu es una obra novelesca, de tono épico, que al mismo tiempo trata de reflejar los conocimientos y las ideas científicas del momento, sobre la Prehistoria. La obra trata de una épica búsqueda del fuego, punteada por luchas entres grupos y clanes. El fuego se presenta como un bien indispensable que los protagonistas de la historia saben utilizar y conservar, pero no encender. Por supuesto, hoy muchas de las cosas que afirma o sugiere en sus páginas han quedado superadas por el desarrollo de las investigaciones. La falta de control del fuego en la Prehistoria (y sobre todo, el no saber cómo encenderlo) es una de ellas.

Esto es algo que también sucede en las adaptaciones: aunque intentan actualizar la visión original, no pueden sino estar limitadas por los conocimientos de su propia época, y también por su deseo de ser fieles a la obra original.

La primera adaptación es realmente temprana, una película cinematográfica de 1914 (1915 según otras fuentes) del parisino Georges Denola. Es un corto de unos 20 minutos de cine mudo en blanco y negro.

En los años cincuenta apareció la primera, y más bien discreta, adaptación en cómic de la novela. Se trató de una historieta de cómic, casi más bien una serie de tiras dispuestas en páginas completas. Fue obra del autor español (afincado en Francia y Bélgica a lo largo de parte su vida) Jose Ramón Larraz.



Finalmente, en los años 80 del siglo XX llegó la adaptación al cine que daría a conocer esta obra en todo el mundo. Me refiero por supuesto a la película de Jean-Jacques Annaud con el mismo título que la novela. En España se tradujo como En Busca del Fuego, siendo más fiel al original la traducción hispanoamericana: La Guerra del Fuego. Los anglosajones la llamaron al estilo español (o al revés): Quest for fire. 

En la película, algunos de los personajes son reminiscentes de los Neandertales europeos, o incluso de otros homínidos más antiguos, mientras que otros se basan en las ideas de ese momento sobre los Humanos Anatómicamente Modernos.



La película es un fantástico espectáculo visual, con una estructura muy sólida y en general una gran obra del séptimo arte. Ganó un Oscar al mejor maquillaje, y es un clásico del cine de la Prehistoria, por derecho propio.

No por ello debemos asumir que, pasados los años, se la pueda considerar una obra de gran realismo o precisión científica. En ese sentido, hoy en día es recomendable verla más bien como una ficción ambientada en el Paleolítico.

viernes, 20 de junio de 2014

¿Qué nos hace humanos? ¿Y a los Neandertales? (XI)

            
De vuelta

Después de bastante tiempo ausente del blog, por fin han cambiado algo las circunstancias y puedo dedicarme, si todo va bien, a volver a compartir con vosotros mis reflexiones, ideas y críticas sobre distintos trabajos relacionados con los Neandertales y el Paleolítico medio (y en general sobre la evolución del género Homo). Ahora tengo un poco más de tiempo, dentro de lo poco que me dejan mis otras obligaciones. Y, sobre todo, la voluntad de retomar a varios niveles mi trabajo sobre Paleolítico, y sobre esa otra humanidad: las gentes neandertales.

Por otra parte quería comentar que, si he estado muy ocupado, ha sido por fortuna en cuestiones relacionadas siempre con la Prehistoria: Estoy trabajando en varios proyectos de estudio y divulgación, como los que vamos contando en el blog Sepulturas Neolíticas.

Se acerca el final... ¡de la serie de posts

Hace ya más de un año que comencé con extensa serie de notas sobre una recopilación de ensayos titulada What makes us human? Answers from Evolutionary Anthropology.

Se trata de una decena artículos breves, coordinados por los investigadores J. M. Calcagno y A. Fuentes. En estos textos un grupo de antropólogas y antropólogos, la mayoría de origen anglosajón, indagan y discuten la nada sencilla (pero universal) cuestión de ¿Qué nos hace humanos?

En mis revisiones, además de comentar los propios ensayos, intento darle una vuelta de tuerca más y ver si en cada caso puede haber algo que se pueda aplicar al estudio de la humanidad neandertal. O dicho de otro modo, trato de aplicar las argumentaciones de los investigadores a lo que se ha descubierto sobre los neandertales.  

Ken Weiss rompe la baraja

El mini-ensayo que os traigo hoy es obra de Kenneth Weiss, un veterano investigador experto en genética, de la Penn State University. Como siempre, recomiendo leer antes el texto, y después volver aquí para seguir leyendo mi post. 

Su postura es bien clara desde las primeras líneas: O bien la pregunta no es relevante en absoluto, o es una cuestión "humanística" y por tanto "no científica". A partir de ese planteamiento inicial, Weiss se extiende en explicar cómo la genética no puede poner barreras claras, universales y unívocas entre las especies, los grupos poblacionales, etc. Y como también, genéticamente, cada individuo es diferente de otro (¿salvo quizás los gemelos idénticos?).

Por tanto su reflexión es que la ciencia no puede responder objetivamente a esta pregunta. Añade algún comentario también sobre otro tipo de elementos que podrían definir a la humanidad (como el lenguaje y otros), y los descarta del mismo modo.

Crítica y comentario

En general, creo que la argumentación desde el punto de vista genético de Weiss es interesante, y tiene cosas salvables, y cuestiones que son muy acertadas. Pero también cabe recordar que otros autores de la serie también son genetistas o tienen formación en genética, y tienen visiones muy distintas. Por ejemplo Katherine S. Pollard en su ensayo "The Genetics of Humanness", al menos intenta proponer unos criterios para explicar qué nos hace humanos (ver el post). 
  
Las cuestiones en las que Weiss se sale de la genética, sin embargo, me parecen un tanto fuera de lugar. Son más bien divagaciones o ejemplos cogidos muy al azar, como las referentes a la guerra o la religión. 

¿Y para los Neandertales?

En este caso, lo cierto es que hay bien poco que coger del ensayo, para aplicar al estudio sobre la humanidad neandertal. El "no es una cuestión" de Weiss no deja mucho con lo que trabajar... salvo quizás el hecho de que usa la expresión "growling Neandertals", es decir "Neandertales que gruñen". Lo cual, si no es un ejemplo de humor (y no queda nada claro en el texto) le situaría en una postura un tanto prejuiciosa, y alejada del estado de conocimiento actual sobre esas gentes.

Termina de leer aquí esta serie de posts.

Referencia

Calcagno, J. M. y Fuentes, A. (2012): "What makes us human? Answers from evolutionary anthropology", Evolutionary anthropology, v. 21, nº 5, pp. 182-194.